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Quizás no haya sido del todo casualidad que los alemanes hayan escogido el 9 de noviembre de hace diez años para derribar el muro de Berlín y así simbólicamente, derrumbar también la "cortina de hierro" que separaba al campo socialista del mundo occidental. Hasta qué punto se estuvo en esos días cerca de una catástrofe nuclear lo habla el hecho de que los 400,000 soldados rusos estacionados en la antigua República Democrática de Alemania estuvieron en estado de alerta permanente en esos días. Sin embargo, la línea oficial del gobierno soviético, según lo ha declarado esta semana el mismo Mijáil Gorbachov, era no inmiscuirse en los asuntos internos alemanes y respetar la voluntad popular. La caída del muro de Berlín, también implicó la destrucción de la "cortina de hierro" y además, fue el principio del fin de los regímenes del "real socialismo" en todo el Este europeo. También implicó la autodisolución del Pacto de Varsovia y la llegada de gobiernos "democráticos" a todos los países de la ex-órbita socialista. También la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 significó el fin de la guerra fría y el fin de la utopía socialista. En Alemania prácticamente se dio una "anexión" (Anschluß) de la antigua RDA que pasó a manos de Alemania Federal o RFA intacta, tal como lo mantiene una de las voces más críticas del país, el recientemente Premio Nobel Günter Grass. Sin embargo, oficialmente se habla de una "Reunificación" (Wiedervereinigung) para paliar un hecho tan rotundo como innegable: los alemanes occidentales compraron a "precio de quemazón" todo un país. El hecho de que la RFA sea la tercera potencia económica mundial, luego de USA y Japón, así como la voluntad de los mismos "ossis" (Alemanes orientales) de pertenecer al capitalismo, crearon las condiciones necesarias para la reunificación o anexión, según del cristal con que se mire. A diez años de este magno suceso sin embargo, esta claro en Alemania que los grandes perdedores de la Wiedervereinigung son los habitantes de la antigua RDA. Como bien lo señala la periodista española Pilar Bonet de El País, en la antigua Alemania Democrática o comunista el desempleo (que tiene una media de 17%) es el doble que en el resto del país, el PBI por habitante en el este está al 60% del nivel del oeste; la productividad es dos tercios de la occidental. En su conjunto, las empresas del este sólo aportan un 6% de la exportación alemana. Y es que la RFA no tiene ningún interés en crear puestos de trabajo o fábricas en el Este. Por ejemplo, las fábricas de automóviles Volkswagen o Mercedes tienen capacidad de producción para abastecer todo el mercado. Esto mismo pasa con otros consorcios como la Siemens o la Bayern, que tienen sus plantas productivas y ultramodernas en el oeste. Sin embargo, una de las lecciones más bellas que ha dejado el 9 de noviembre de 1989 ha sido la de que se llevó a cabo una verdadera revolución sin disparar un sólo tiro y sin ningún muerto o herido. Mijáil Gorbachov, el genio político que comprendió la necesidad del cambio sin tener tiempo para maniobrar y evitar el desmoronamiento de todo el sistema socialista, es quizás, el verdadero arquitecto de la caída del muro de Berlín. Y los alemanes de todas las partes del país así lo entienden y lo han invitado como orador principal para los actos conmemorativos en Berlín. La caída del muro de Berlín es uno de los pocos casos en la historia de la humanidad en que la razón triunfó sobre la violencia y la locura de la guerra. |